Cenicienta en la final

EL UNIVERSAL

Moscú.- El fotógrafo sólo vio que se le vino toda Croacia encima. El festejo de Mario Mandzukic fue de él. Todos lo abrazaron, todos lo besaron, pues quiéralo o no, es parte de la historia.
Croacia, el país que apenas tiene 27 años de vida, ese que luchó por su separación de Yugoslavia, el futbol de ese país… Está en la final de la Copa del Mundo de Rusia.
No podía ser de otra forma, había que irse hasta el alargue, no saben hacerlo de forma diferente. No se cansan, no se quejan, no dejan de luchar, es su idiosincrasia.
Por eso, el gol del triunfo cayó al minuto 109. Perisic, quien había dado el empate a uno, saltó por la pelota, la golpeó con la coronilla y salió al centro del área, donde Manduzick apareció para mandarla al fondo de la portería.
Cuando cayó el gol, los 4 millones de habitantes saltaron al tiempo que gritaron. El futbol, parte de la sociedad, hace recordar los años de sufrimiento, esos cuatro años de guerra que se llevó un sinfín de víctimas, guerra que estos jugadores sufrieron en su niñez, pero que ahora de adultos olvidan, porque son finalistas de una Copa del Mundo, van por el título, el que disputarán el próximo domingo ante la poderosa Francia.

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